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Por: Oscar Alarcón Delgado

DNEC CGTP

La Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) es indiscutiblemente la principal organización presente en la lucha cotidiana contra el sistema jurídico laboral y contra el modelo económico neoliberal. Esta realidad se explica porque es una organización que actúa en el terreno de la lucha de clases que es una ley del desarrollo social y esta lucha refleja el carácter irreconciliable de los intereses entre trabajadores y patrones, entre proletariado y burguesía y porque se reconoce la contradicción fundamental del capitalismo que se expresa entre el carácter social de la producción y el carácter privado de propiedad.

Es decir la CGTP es un instrumento de lucha de los trabajadores para mejorar las condiciones de salario, de vida y de trabajo exigiendo su participación en la riqueza generada por su participación en la producción y denuncia la apropiación ilícita de la plusvalía por parte de los capitalistas que amasan fortuna con la explotación de los trabajadores y los patrones no son capaces de una realizar una distribución equitativa de la riqueza, precisamente por ese carácter de clase explotadora.

Asimismo el sindicalismo clasista se basa en valores o principios de Unidad, Consecuencia, Independencia, Democracia y Solidaridad. Aquí reside la diferencia con el sindicalismo reformista, sindicalismo confesional y el denominado sindicalismo “libre y democrático” que son en esencia amarillos y patronales y procuran estrategias de conciliación de clases. Estas corrientes pueden obtener algunas reivindicaciones en el terreno de la negociación colectiva a cambio de no tocar el sistema de explotación capitalista imperante; el sindicalismo clasista procura el mejoramiento de la clase en el terreno de la lucha económica, pero su estrategia es educar y conducir al cumplimiento de la misión histórica de la clase trabajadora: abolir el sistema de explotación y crear una nueva sociedad sin explotados ni explotadores.

Cuando hablamos de clase trabajadora, nos estamos refiriendo a un inmenso sector de la nación o población asalariada que vende su fuerza de trabajo a cambio de un salario que le permite la sobrevivencia del trabajador y su familia, que cada día es menos y que no alcanza la canasta básica familiar; pero esta categorización alcanza a otros trabajadores que no siendo asalariados generan sus propios puestos de trabajo y se les conoce como “trabajadores independientes o por cuenta propia” que aumentan con la crisis del capitalismo y generalmente se encuentran en el campo y zonas urbanas. Igualmente otros sectores ubicados en escalones sociales medios o de altos ingresos se “proletarizan” y junto a la clase obrera (o por extensión, trabajadora) forman una alianza de intereses por un cambio económico, político y social.

Las demandas de la clase son eminentemente demandas políticas que se oponen a las políticas del Estado que es un instrumento de la clase dominante  y es administrado en nuestro caso, por un gobierno patronal. Para entender y adoptar un comportamiento acorde con la misión histórica de la clase trabajadora es necesario elevar la conciencia de clase; es decir transformar la clase en sí en clase para sí.

¿Y qué rol juegan los comunistas en todo esto? La clase trabajadora es un inmenso frente único con diversas experiencias, creencias, adhesiones partidarias y religiosas y los comunistas sólo son una parte, probablemente minoritaria, su fuerza no está en la cantidad sino en la calidad de sus ideas basadas en la ciencia marxista-leninista, en la aplicación del pensamiento y obra de José Carlos Mariátegui que nos legó dos instrumentos de lucha: el sindicato (CGTP) y el partido político de la clase (PCP). Este último tiene la obligación de ser honor y conciencia en la conducción política e ideológica de la clase a su destino final, acumulando fuerzas anti neoliberales para hacer posible los cambios que los trabajadores y el pueblo exigen.