Blogia

PERÚ SINDICAL

TRABAJADORES PARALIZAN PUERTOS

TRABAJADORES PARALIZAN PUERTOS

Paro es en protesta por ilegal concesión del puerto de Paita a capitales chilenos y portugueses.

Redacción: Diario "la Primera" 26.10.09

Los trabajadores portuarios y la población organizada marcharán hoy en Paita y expresarán su rechazo a la concesión irregular del terminal portuario de esa ciudad.

Inicialmente la protesta iba a realizarse en el mismo puerto, pero como este dejó de ser administrado por la Empresa Nacional de Puertos (Enapu) y ahora está en manos de Terminales Portuarios Euroandinos (TPE), entonces las movilizaciones fueron trasladadas a las calles de Piura. En otros 10 puertos del país también habrá manifestaciones. En el puerto del Callao, el más importante del país, desde las 10 de la mañana, tampoco habrá actividades portuarias. Habrá una preconcentración en el frontis de la puerta principal de Enapu-Callao.

Lucha del pueblo
Jorge del Rosario, presidente del Frente de Defensa del Puerto de Paita, señaló que “esta es una lucha del pueblo que busca reivindicar su dignidad, ya que el presidente Alan García no ha querido dar su brazo a torcer y siguió adelante con la entrega del puerto de Paita a capitales chilenos y portugueses”. En tanto, Gustavo Gutiérrez, secretario general de la Federación de Trabajadores de la Empresa Nacional de Puertos (Fentenapu), sostuvo que los trabajadores no cesarán en su lucha por dar a conocer “la red de corrupción que regaló el puerto de Paita, concesionándolo en lugar de desarrollar proyectos en bien de productores, exportadores, estibadores, etc. Esto no debe quedar impune”.

Emplaza al gobierno
Por su parte, el congresista aprista Luis Negreiros indicó que las movilizaciones y el paro de los portuarios son manifestaciones legítimas de la libertad sindical amparadas por la Constitución, los convenios 087 y 098 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la propia ley de relaciones colectivas. “No cabe ninguna forma de represión, ninguneo o desconocimiento. Creo que ahora le toca al gobierno dialogar con los dirigentes portuarios”, sostuvo Negreiros, quien luego señaló que “el gobierno debe comprender la democrática expresión de protesta de los trabajadores de todos los puertos del país, por la equivocada política portuaria que se viene imponiendo”.

Negreiros dijo que el gobierno debe conversar con los dirigentes portuarios, tal como lo está haciendo con los empresarios para rebajar las tarifas portuarias elevadas por la concesionaria TPE.

“No es aconsejable llevar adelante una política de oídos sordos con los sectores laborales y sociales, que oportuna y valientemente, sin medias tintas, advirtieron que se venía un “tarifazo”. Pero solucionando el asunto de las tarifas tampoco se agota el problema, se dan otros aspectos de parecida gravedad para todo lo cual los trabajadores y sus dirigentes han demostrado la seriedad y consistencia de sus planteamientos, a través de comunicados y movilizaciones frente a los alegatos de Proinversión y el Ministerio de Transportes”, remarcó Negreiros, quien es presidente de la Comisión de Defensa Nacional del Congreso.

PRINCIPIOS DEL COMUNISMO

PRINCIPIOS DEL COMUNISMO

FEDERICO ENGELS

I.- ¿Qué es el comunismo?

El comunismo es la doctrina de las condiciones de la liberación del proletariado.

II. ¿Qué es el proletariado?                                                                                                                                

El proletariado es la clase social que consigue sus medios de subsistencia exclusivamente de la venta de su trabajo, y no del rédito de algún capital; es la clase, cuyas dicha y pena, vida y muerte y toda la existencia dependen de la demanda de trabajo, es decir, de los períodos de crisis y de prosperidad de los negocios, de las fluctuaciones de una competencia desenfrenada. Dicho en pocas palabras, el proletariado, o la clase de los proletarios, es la clase trabajadora del siglo XIX.                                                                                            

III. ¿Quiere decir que los proletarios no han existido siempre?

No. Las clases pobres y trabajadoras han existido siempre, siendo pobres en la mayoría de los casos. Ahora bien, los pobres, los obreros que viviesen en las condiciones que acabamos de señalar, o sea los proletarios, no han existido siempre, del mismo modo que la competencia no ha sido siempre libre y desenfrenada.

IV. ¿Cómo apareció el proletariado?

El proletariado nació a raíz de la revolución industrial, que se produjo en Inglaterra en la segunda mitad del siglo pasado y se repitió luego en todos los países civilizados del mundo. Dicha revolución se debió al invento de la máquina de vapor, de las diversas [83] máquinas de hilar, del telar mecánico y de toda una serie de otros dispositivos mecánicos. Estas máquinas, que costaban muy caras y, por eso, sólo estaban al alcance de los grandes capitalistas, transformaron completamente el antiguo modo de producción y desplazaron a los obreros anteriores, puesto que las máquinas producían mercancías más baratas y mejores que las que podían hacer éstos con ayuda de sus ruecas y telares imperfectos. Las máquinas pusieron la industria enteramente en manos de los grandes capitalistas y redujeron a la nada el valor de la pequeña propiedad de los obreros (instrumentos, telares, etc.), de modo que los capitalistas pronto se apoderaron de todo, y los obreros se quedaron con nada. Así se instauró en la producción de tejidos el sistema fabril. En cuanto se dio el primer impulso a la introducción de máquinas y al sistema fabril; este último se propagó rápidamente en las demás ramas de la industria, sobre todo en el estampado de tejidos, la impresión de libros, la alfarería y la metalurgia. El trabajo comenzó a dividirse más y más entre los obreros individuales de tal manera que el que antes efectuaba todo el trabajo pasó a realizar nada más que una parte del mismo. Esta división del trabajo permitió fabricar los productos más rápidamente y, por consecuencia, de modo más barato. Ello redujo la actividad de cada obrero a un procedimiento mecánico, muy sencillo, constantemente repetido, que la máquina podía realizar con el mismo éxito o incluso mucho mejor. Por tanto, todas estas ramas de la producción cayeron, una tras otra, bajo la dominación del vapor, de las máquinas y del sistema fabril, exactamente del mismo modo que la producción de hilados y de tejidos. En consecuencia, ellas se vieron enteramente en manos de los grandes capitalistas, y los obreros quedaron privados de los últimos restos de su independencia. Poco a poco, el sistema fabril extendió su dominación no ya sólo a la manufactura, en el sentido estricto de la palabra, sino que comenzó a apoderarse más y más de las actividades artesanas, ya que también en esta esfera los grandes capitalistas desplazaban cada vez más a los pequeños maestros, montando grandes talleres, en los que era posible ahorrar muchos gastos e implantar una detallada división del trabajo. Así llegamos a que, en los países civilizados, casi en todas las ramas del trabajo se afianza la producción fabril y, casi en todas estas ramas, la gran industria desplaza a la artesanía y la manufactura. Como resultado de ello, se arruina más y más la antigua clase media, sobre todo los pequeños artesanos, cambia completamente la anterior situación de los trabajadores y surgen dos clases nuevas, que absorben paulatinamente a todas las demás, a saber:

I. La clase de los grandes capitalistas, que son ya en todos los países civilizados casi los únicos poseedores de todos los medios [84] de existencia, como igualmente de las materias primas y de los instrumentos (máquinas, fábricas, etc.) necesarios para la producción de los medios de existencia. Es la clase de los burgueses, o sea, burguesía.

II. La clase de los completamente desposeídos, de los que en virtud de ello se ven forzados a vender su trabajo a los burgueses, al fin de recibir en cambio los medios de subsistencia necesarios para vivir. Esta clase se denomina la clase de los proletarios, o sea, proletariado.

V. ¿En qué condiciones se realiza esta venta del trabajo de los proletarios a los burgueses?

El trabajo es una mercancía como otra cualquiera, y su precio depende, por consiguiente, de las mismas leyes que el de cualquier otra mercancía. Pero, el precio de una mercancía, bajo el dominio de la gran industria o de la libre competencia, que es lo mismo, como lo veremos más adelante, es, por término medio, siempre igual a los gastos de producción de dicha mercancía. Por tanto, el precio del trabajo es también igual al costo de producción del trabajo. Ahora bien, el costo de producción del trabajo consta precisamente de la cantidad de medios de subsistencia indispensables para que el obrero esté en condiciones de mantener su capacidad de trabajo y para que la clase obrera no se extinga. El obrero no percibirá por su trabajo más que lo indispensable para ese fin; el precio del trabajo o el salario será, por consiguiente, el más bajo, constituirá el mínimo de lo indispensable para mantener la vida. Pero, por cuanto en los negocios existen períodos mejores y peores, el obrero percibirá unas veces más, otras menos, exactamente de la misma manera que el fabricante cobra unas veces más, otras menos, por sus mercancías. Y, al igual que el fabricante, que, por término medio, contando los tiempos buenos y los malos, no percibe por sus mercancías ni más ni menos que su costo de producción, el obrero percibirá, por término medio, ni más ni menos que ese mínimo. Esta ley económica del salario se aplicará más rigurosamente en la medida en que la gran industria vaya penetrando en todas las ramas de la producción.

VI. ¿Qué clases trabajadores existían antes de la revolución industrial?

Las clases trabajadoras han vivido en distintas condiciones, según las diferentes fases de desarrollo de la sociedad, y han ocupado posiciones distintas respecto de las clases poseedoras y dominantes. En la antigüedad, los trabajadores eran esclavos de sus amos, como lo son todavía en un gran número de países atrasados e incluso en la parte meridional de los Estados Unidos. En la Edad Media eran siervos de los nobles propietarios de tierras, [85] como lo son todavía en Hungría, Polonia y Rusia. Además, en la Edad Media, hasta la revolución industrial, existían en las ciudades oficiales artesanos que trabajaban al servicio de la pequeña burguesía y, poco a poco, en la medida del progreso de la manufactura, comenzaron a aparecer obreros de manufactura que iban a trabajar contratados por grandes capitalistas.

VII. ¿Qué diferencia hay entre el proletario y el esclavo?

El esclavo está vendido de una vez y para siempre, en cambio, el proletario tiene que venderse él mismo cada día y cada hora. Todo esclavo individual, propiedad de un señor determinado, tiene ya asegurada su existencia por miserable que sea, por interés de éste. En cambio el proletario individual es, valga la expresión, propiedad de toda la clase de la burguesía. Su trabajo no se compra más que cuando alguien lo necesita, por cuya razón no tiene la existencia asegurada. Esta existencia está asegurada únicamente a toda la clase de los proletarios. El esclavo está fuera de la competencia. El proletario se halla sometido a ello y siente todas sus fluctuaciones. El esclavo es considerado como una cosa, y no miembro de la sociedad civil. El proletario es reconocido como persona, como miembro de la sociedad civil. Por consiguiente, el esclavo puede tener una existencia mejor que el proletario, pero este último pertenece a una etapa superior de desarrollo de la sociedad y se encuentra a un nivel más alto que el esclavo. Este se libera cuando de todas las relaciones de la propiedad privada no suprime más que una, la relación de esclavitud, gracias a lo cual sólo entonces se convierte en proletario; en cambio, el proletario sólo puede liberarse suprimiendo toda la propiedad privada en general.

VIII. ¿Qué diferencia hay entre el proletario y el siervo?

El siervo posee en propiedad y usufructo un instrumento de producción y una porción de tierra, a cambio de lo cual entrega una parte de su producto o cumple ciertos trabajos. El proletario trabaja con instrumentos de producción pertenecientes a otra persona, por cuenta de ésta, a cambio de una parte del producto. El siervo da, al proletario le dan. El siervo tiene la existencia asegurada, el proletario no. El siervo está fuera de la competencia, el proletario se halla sujeto a ella. El siervo se libera ya refugiándose en la ciudad y haciéndose artesano, ya dando a su amo dinero en lugar de trabajo o productos, transformándose en libre arrendatario, ya expulsando a su señor feudal y haciéndose él mismo propietario. Dicho en breves palabras, se libera entrando de una manera u otra en la clase poseedora y en la esfera de la competencia. El proletario se libera suprimiendo la competencia, la propiedad privada y todas las diferencias de clase.

[86]

IX. ¿Qué diferencia hay entre el proletario y el artesano? [*]

X. ¿Qué diferencia hay entre el proletario y el obrero de manufactura?

El obrero de manufactura de los siglos XVI-XVIII poseía casi en todas partes instrumentos de producción: su telar, su rueca para la familia y un pequeño terreno que cultivaba en las horas libres. El proletario no tiene nada de eso. El obrero de manufactura vive casi siempre en el campo y se halla en relaciones más o menos patriarcales con su señor o su patrono. El proletario suele vivir en grandes ciudades y no lo unen a su patrono más que relaciones de dinero. La gran industria arranca al obrero de manufactura de sus condiciones patriarcales; éste pierde la propiedad que todavía poseía y sólo entonces se convierte en proletario.

XI. ¿Cuáles fueron las consecuencias directas de la revolución industrial y de la división de la sociedad en burgueses y proletarios?

En primer lugar, en virtud de que el trabajo de las máquinas reducía más y más los precios de los artículos industriales, en casi todos los países del mundo el viejo sistema de la manufactura o de la industria basada en el trabajo manual fue destruido enteramente. Todos los países semibárbaros que todavía quedaban más o menos al margen del desarrollo histórico y cuya industria se basaba todavía en la manufactura, fueron arrancados violentamente de su aislamiento. Comenzaron a comprar mercancías más baratas a los ingleses, dejando que se muriesen de hambre sus propios obreros de manufactura. Así, países que durante milenios no conocieron el menor progreso, como, por ejemplo, la India, pasaron por una completa revolución, e incluso la China marcha ahora de cara a la revolución. Las cosas han llegado a tal punto que una nueva máquina que se invente ahora en Inglaterra podrá, en el espacio de un año, condenar al hambre a millones de obreros de China. De este modo, la gran industria ha ligado los unos a los otros a todos los pueblos de la tierra, ha unido en un solo mercado mundial todos los pequeños mercados locales, ha preparado por doquier el terreno para la civilización y el progreso y ha hecho las cosas de tal manera que todo lo que se realiza en los países civilizados debe necesariamente repercutir en todos los demás, por tanto, si los obreros de Inglaterra o de Francia se liberan ahora, ello debe suscitar revoluciones en todos los demás países, revoluciones que tarde o temprano culminarán también allí en la liberación de los obreros.

[87]

En segundo lugar, en todas las partes en que la gran industria ocupó el lugar de la manufactura, la burguesía aumentó extraordinariamente su riqueza y poder y se erigió en primera clase del país. En consecuencia, en todas las partes en las que se produjo ese proceso, la burguesía tomó en sus manos el poder político y desalojó las clases que dominaban antes: la aristocracia, los maestros de gremio y la monarquía absoluta, que representaba a la una y a los otros. La burguesía acabó con el poderío de la aristocracia y de la nobleza, suprimiendo el mayorazgo o la inalienabilidad de la posesión de tierras, como también todos los privilegios de la nobleza. Destruyó el poderío de los maestros de gremio, eliminando todos los gremios y los privilegios gremiales. En el lugar de unos y otros puso la libre competencia, es decir, un estado de la sociedad en la que cada cual tenía derecho a dedicarse a la rama de la industria que le gustase y nadie podía impedírselo a no ser la falta de capital necesario para tal actividad. Por consiguiente, la implantación de la libre competencia es la proclamación pública de que, de ahora en adelante, los miembros de la sociedad no son iguales entre sí únicamente en la medida en que no lo son sus capitales, que el capital se convierte en la fuerza decisiva y que los capitalistas, o sea, los burgueses, se erigen así en la primera clase de la sociedad. Ahora bien, la libre competencia es indispensable en el período inicial del desarrollo de la gran industria, porque es el único régimen social con el que la gran industria puede progresar. Tras de aniquilar de este modo el poderío social de la nobleza y de los maestros de gremio, puso fin también al poder político de la una y los otros. Llegada a ser la primera clase de la sociedad, la burguesía se proclamó también la primera clase en la esfera política. Lo hizo implantando el sistema representativo, basado en la igualdad burguesa ante la ley y en el reconocimiento legislativo de la libre competencia. Este sistema fue instaurado en los países europeos bajo la forma de la monarquía constitucional. En dicha monarquía sólo tienen derecho de voto los poseedores de cierto capital, es decir, únicamente los burgueses. Estos electores burgueses eligen a los diputados, y estos diputados burgueses, valiéndose del derecho a negar los impuestos, eligen un gobierno burgués.

En tercer lugar, la revolución industrial ha creado en todas partes el proletariado en la misma medida que la burguesía. Cuantos más ricos se hacían los burgueses, más numerosos eran los proletarios. Visto que sólo el capital puede dar ocupación a los proletarios y que el capital sólo aumenta cuando emplea trabajo, el crecimiento del proletariado se produce en exacta correspondencia con el del capital. Al propio tiempo, la revolución industrial agrupa a los burgueses y a los proletarios en grandes [88] ciudades, en las que es más ventajoso fomentar la industria, y can esa concentración de grandes masas en un mismo lugar le inculca a los proletarios la conciencia de su fuerza. Luego, en la medida del progreso de la revolución industrial, en la medida en que se inventan nuevas máquinas, que eliminan el trabajo manual, la gran industria ejerce una presión creciente sobre los salarios y los reduce, como hemos dicho, al mínimo, haciendo la situación del proletariado cada vez más insoportable. Así, por una parte, como consecuencia del descontento creciente del proletariado y, por la otra, del crecimiento del poderío de éste, la revolución industrial prepara la revolución social que ha de realizar el proletariado.

XII. ¿Cuáles han sido las consecuencias siguientes de la revolución industrial?

La gran industria creó, con la máquina de vapor y otras máquinas, los medios de aumentar la producción industrial rápidamente, a bajo costo y hasta el infinito. Merced a esta facilidad de ampliar la producción, la libre competencia, consecuencia necesaria de esta gran industria, adquirió pronto un carácter extraordinariamente violento; un gran número de capitalistas se lanzó a la industria, en breve plazo se produjo más de lo que se podía consumir. Como consecuencia, no se podían vender las mercancías fabricadas y sobrevino la llamada crisis comercial; las fábricas tuvieron que parar, los fabricantes quebraron y los obreros se quedaron sin pan. Y en todas partes se extendió la mayor miseria. Al cabo de cierto tiempo se vendieron los productos sobrantes, las fábricas volvieron a funcionar, los salarios subieron y, poco a poco, los negocios marcharon mejor que nunca. Pero no por mucho tiempo, ya que pronto volvieron a producirse demasiadas mercancías y sobrevino una nueva crisis que transcurrió exactamente de la misma manera que la anterior. Así, desde comienzos del presente siglo, en la situación de la industria se han producido continuamente oscilaciones entre períodos de prosperidad y períodos de crisis, y casi regularmente, cada cinco o siete años se ha producido tal crisis, con la particularidad de que cada vez acarreaba las mayores calamidades para los obreros, una agitación revolucionaria general y un peligro colosal para todo el régimen existente.

XIII. ¿Cuáles son las consecuencias de estas crisis comerciales que se repiten regularmente?

En primer lugar, la de que la gran industria, que en el primer período de su desarrollo creó la libre competencia, la ha rebasado ya; que la competencia y, hablando en términos generales, la producción industrial en manos de unos u otros particulares se ha convertido para ella en una traba a la que debe y ha de romper; [89] que la gran industria, mientras siga sobre la base actual, no puede existir sin conducir cada siete años a un caos general que supone cada vez un peligro para toda la civilización y no sólo sume en la miseria a los proletarios, sino que arruina a muchos burgueses; que, por consiguiente, la gran industria debe destruirse ella misma, lo que es absolutamente imposible, o reconocer que hace imprescindible una organización completamente nueva de la sociedad, en la que la producción industrial no será más dirigida por unos u otros fabricantes en competencia entre sí, sino por toda la sociedad con arreglo a un plan determinado y de conformidad con las necesidades de todos los miembros de la sociedad.

En segundo lugar, que la gran industria y la posibilidad, condicionada por ésta, de ampliar hasta el infinito la producción permiten crear un régimen social en el que se producirán tantos medios de subsistencia que cada miembro de la sociedad estará en condiciones de desarrollar y emplear libremente todas sus fuerzas y facultades; de modo que, precisamente la peculiaridad de la gran industria que en la sociedad moderna engendra toda la miseria y todas las crisis comerciales será en la otra organización social justamente la que ha de acabar con esa miseria y esas fluctuaciones preñadas de tantas desgracias.

Por tanto, está probado claramente:

1) que en la actualidad todos estos males se deben únicamente al régimen social, el cual ya no responde más a las condiciones existentes;

2) que ya existen los medios de supresión definitiva de estas calamidades por vía de la construcción de un nuevo orden social.

XIV. ¿Cómo debe ser ese nuevo orden social?

Ante todo, la administración de la industria y de todas las ramas de la producción en general dejará de pertenecer a unos u otros individuos en competencia. En lugar de esto, las ramas de la producción pasarán a manos de toda la sociedad, es decir, serán administradas en beneficio de toda la sociedad, con arreglo a un plan general y con la participación de todos los miembros de la sociedad. Por tanto, el nuevo orden social suprimirá la competencia y la sustituirá con la asociación. En vista de que la dirección de la industria, al hallarse en manos de particulares, implica necesariamente la existencia de la propiedad privada y por cuanto la competencia no es otra cosa que ese modo de dirigir la industria, en el que la gobiernan propietarios privados, la propiedad privada va unida inseparablemente a la dirección individual de la industria y a la competencia. Así, la propiedad privada debe también ser suprimida y ocuparán su lugar el usufructo colectivo de todos los instrumentos de producción y el reparto de los productos de común acuerdo, lo que se llama la comunidad de bienes.

[90]

La supresión de la propiedad privada es incluso la expresión más breve y mas característica de esta transformación de todo el régimen social, que se ha hecho posible merced al progreso de la industria. Por eso los comunistas la planteen can razón como su principal reivindicación.

XV. ¿Eso quiere decir que la supresión de la propiedad privada no era posible antes?

No, no era posible. Toda transformación del orden social, todo cambio de las relaciones de propiedad es consecuencia necesaria de la aparición de nuevas fuerzas productivas que han dejado de corresponder a las viejas relaciones de propiedad. Así ha surgido la misma propiedad privada. La propiedad privada no ha existido siempre; cuando a fines de la Edad Media surgió el nuevo modo de producción bajo la forma de la manufactura, que no encuadraba en el marco de la propiedad feudal y gremial, esta manufactura, que no correspondía ya a las viejas relaciones de propiedad, dio vida a una nueva forma de propiedad: la propiedad privada. En efecto, para la manufactura y para el primer período de desarrollo de la gran industria no era posible ninguna otra forma de propiedad además de la propiedad privada, no era posible ningún orden social además del basado en esta propiedad. Mientras no se pueda conseguir una cantidad de productos que no sólo baste para todos, sino que se quede cierto excedente para aumentar el capital social y seguir fomentando las fuerzas productivas, deben existir necesariamente una clase dominante que disponga de las fuerzas productivas de la sociedad y una clase pobre y oprimida. La constitución y el carácter de estas clases dependen del grado de desarrollo de la producción. La sociedad de la Edad Media, que tiene por base el cultivo de la tierra, nos da el señor feudal y el siervo; las ciudades de las postrimerías de la Edad Media nos dan el maestro artesano, el oficial y el jornalero; en el siglo XVII, el propietario de manufactura y el obrero de ésta; en el siglo XIX, el gran fabricante y el proletario. Es claro que, hasta el presente, las fuerzas productivas no se han desarrollado aún al punto de proporcionar una cantidad de bienes suficiente para todos y para que la propiedad privada sea ya una traba, un obstáculo para su progreso. Pero hoy, cuando, merced al desarrollo de la gran industria, en primer lugar, se han constituido capitales y fuerzas productivas en proporciones sin precedentes y existen medios para aumentar en breve plazo hasta el infinito estas fuerzas productivas; cuando, en segundo lugar, estas fuerzas productivas se concentran en manos de un reducido número de burgueses, mientras la gran masa del pueblo se va convirtiendo cada vez más en proletarios, con la particularidad de que su situación se hace más precaria e insoportable en la medida en que aumenta la [91] riqueza de los burgueses; cuando, en tercer lugar, estas poderosas fuerzas productivas, que se multiplican con tanta facilidad hasta rebasar el marco de la propiedad privada y del burgués, provocan continuamente las mayores conmociones del orden social, sólo ahora la supresión de la propiedad privada se ha hecho posible e incluso absolutamente necesaria.

XVI. ¿Será posible suprimir por vía pacífica la propiedad privada?

Sería de desear que fuese así, y los comunistas, como es lógico, serían los últimos en oponerse a ello. Los comunistas saben muy bien que todas las conspiraciones, además de inútiles, son incluso perjudiciales. Están perfectamente al corriente de que no se pueden hacer las revoluciones premeditada y arbitrariamente y que éstas han sido siempre y en todas partes una consecuencia necesaria de circunstancias que no dependían en absoluto de la voluntad y la dirección de unos u otros partidos o clases enteras. Pero, al propio tiempo, ven que se viene aplastando por la violencia el desarrollo del proletariado en casi todos los países civilizados y que, con ello, los enemigos mismos de los comunistas trabajan con todas sus energías para la revolución. Si todo ello termina, en fin de cuentas, empujando al proletariado subyugado a la revolución, nosotros, los comunistas, defenderemos con hechos, no menos que como ahora lo hacemos de palabra, la causa del proletariado.

XVII. ¿Será posible suprimir de golpe la propiedad privada?

No, no será posible, del mismo modo que no se puede aumentar de golpe las fuerzas productivas existentes en la medida necesaria para crear una economía colectiva. Por eso, la revolución del proletariado, que se avecina según todos los indicios, sólo podrá transformar paulatinamente la sociedad actual, y acabará con la propiedad privada únicamente cuando haya creado la necesaria cantidad de medios de producción.

XVIII. ¿Qué vía de desarrollo tomará esa revolución?

Establecerá, ante todo, un régimen democrático y, por tanto, directa o indirectamente, la dominación política del proletariado. Directamente en Inglaterra, donde los proletarios constituyen ya la mayoría del pueblo. Indirectamente en Francia y en Alemania, donde la mayoría del pueblo no consta únicamente de proletarios, sino, además, de pequeños campesinos y pequeños burgueses de la ciudad, que se encuentran sólo en la fase de transformación en proletariado y que, en lo tocante a la satisfacción de sus intereses políticos, dependen cada vez más del proletariado, por cuya razón han de adherirse pronto a las reivindicaciones de éste. Para ello, quizá, se necesite una nueva lucha que, sin embargo, no puede tener otro desenlace que la victoria del proletariado.

[92]

La democracia sería absolutamente inútil para el proletariado si no la utilizara inmediatamente como medio para llevar a cabo amplias medidas que atentasen directamente contra la propiedad privada y asegurasen la existencia del proletariado. Las medidas más importantes, que dimanan necesariamente de las condiciones actuales, son:

1) Restricción de la propiedad privada mediante el impuesto progresivo, el alto impuesto sobre las herencias, la abolición del derecho de herencia en las líneas laterales (hermanos, sobrinos, etc.), préstamos forzosos, etc.

2) Expropiación gradual de los propietarios agrarios, fabricantes, propietarios de ferrocarriles y buques, parcialmente con ayuda de la competencia por parte de la industria estatal y, parcialmente de modo directo, con indemnización en asignados.

3) Confiscación de los bienes de todos los emigrados y de los rebeldes contra la mayoría del pueblo.

4) Organización del trabajo y ocupación de los proletarios en fincas, fábricas y talleres nacionales, con lo cual se eliminará la competencia entre los obreros, y los fabricantes que queden, tendrán que pagar salarios tan altos como el Estado.

5) Igual deber obligatorio de trabajo para todos los miembros de la sociedad hasta la supresión completa de la propiedad privada. Formación de ejércitos industriales, sobre todo para la agricultura.

6) Centralización de los créditos y la banca en las manos del Estado a través del Banco Nacional, con capital del Estado. Cierre de todos los bancos privados.

7) Aumento del número de fábricas, talleres, ferrocarriles y buques nacionales, cultivo de todas las tierras que están sin labrar y mejoramiento del cultivo de las demás tierras en consonancia con el aumento de los capitales y del número de obreros de que dispone la nación.

8) Educación de todos los niños en establecimientos estatales y a cargo del Estado, desde el momento en que puedan prescindir del cuidado de la madre. Conjugar la educación con el trabajo fabril.

9) Construcción de grandes palacios en las fincas del Estado para que sirvan de vivienda a las comunas de ciudadanos que trabajen en la industria y la agricultura y unan las ventajas de la vida en la ciudad y en el campo, evitando así el carácter unilateral y los defectos de la una y la otra.

10) Destrucción de todas las casas y barrios insalubres y mal construidos.

11) Igualdad de derecho de herencia para los hijos legítimos y los naturales.

[93]

12) Concentración de todos los medios de transporte en manos de la nación.

Por supuesto, todas estas medidas no podrán ser llevadas a la práctica de golpe. Pero cada una entraña necesariamente la siguiente. Una vez emprendido el primer ataque radical contra la propiedad privada, el proletariado se verá obligado a seguir siempre adelante y a concentrar más y más en las manos del Estado todo el capital, toda la agricultura, toda la industria, todo el transporte y todo el cambio. Este es el objetivo a que conducen las medidas mencionadas. Ellas serán aplicables y surtirán su efecto centralizador exactamente en el mismo grado en que el trabajo del proletariado multiplique las fuerzas productivas del país. Finalmente, cuando todo el capital, toda la producción y todo el cambio estén concentrados en las manos de la nación, la propiedad privada dejará de existir de por sí, el dinero se hará superfluo, la producción aumentará y los hombres cambiarán tanto que se podrán suprimir también las últimas formas de relaciones de la vieja sociedad.

XIX. ¿Es posible esta revolución en un solo país?

No. La gran industria, al crear el mercado mundial, ha unido ya tan estrechamente todos los pueblos del globo terrestre, sobre todo los pueblos civilizados, que cada uno depende de lo que ocurre en la tierra del otro. Además, ha nivelado en todos los países civilizados el desarrollo social a tal punto que en todos estos países la burguesía y el proletariado se han erigido en las dos clases decisivas de la sociedad, y la lucha entre ellas se ha convertido en la principal lucha de nuestros días. Por consecuencia, la revolución comunista no será una revolución puramente nacional, sino que se producirá simultáneamente en todos los países civilizados, es decir, al menos en Inglaterra, en América, en Francia y en Alemania [2]. Ella se desarrollará en cada uno de estos países más rápidamente o más lentamente, dependiendo del grado en que esté en cada uno de ellos más desarrollada la industria, en que se hayan acumulado más riquezas y se disponga de mayores fuerzas productivas. Por eso será más lenta y difícil en Alemania y más rápida y fácil en Inglaterra. Ejercerá igualmente una influencia considerable en los demás países del mundo, modificará de raíz y acelerará extraordinariamente su anterior marcha del desarrollo. Es una revolución universal y tendrá, por eso, un ámbito universal.

XX. ¿Cuáles serán las consecuencias de la supresión definitiva de la propiedad privada?

Al quitar a los capitalistas privados el usufructo de todas las fuerzas productivas y medios de comunicación, así como el cambio y el reparto de los productos, al administrar todo eso con [94] arreglo a un plan basado en los recursos disponibles y las necesidades de toda la sociedad, ésta suprimirá, primeramente, todas las consecuencias nefastas ligadas al actual sistema de dirección de la gran industria. Las crisis desaparecerán; la producción ampliada, que es, en la sociedad actual, una superproducción y una causa tan poderosa de la miseria, será entonces muy insuficiente y deberá adquirir proporciones mucho mayores. En lugar de engendrar la miseria, la producción superior a las necesidades perentorias de la sociedad permitirá satisfacer las demandas de todos los miembros de ésta, engendrará nuevas demandas y creará, a la vez, los medios de satisfacerlas. Será la condición y la causa de un mayor progreso y lo llevará a cabo, sin suscitar, como antes, el trastorno periódico de todo el orden social. La gran industria, liberada de las trabas de la propiedad privada, se desarrollará en tales proporciones que, comparado con ellas, su estado actual parecerá tan mezquino como la manufactura al lado de la gran industria moderna. Este avance de la industria brindara a la sociedad suficiente cantidad de productos para satisfacer las necesidades de todos. Del mismo modo, la agricultura, en la que, debido al yugo de la propiedad privada y al fraccionamiento de las parcelas, resulta difícil el empleo de los perfeccionamientos ya existentes y de los adelantos de la ciencia experimentará un nuevo auge y ofrecerá a disposición de la sociedad una cantidad suficiente de productos. Así, la sociedad producirá lo bastante para organizar la distribución con vistas a cubrir las necesidades de todos sus miembros. Con ello quedará superflua la división de la sociedad en clases distintas y antagónicas. Dicha división, además de superflua, será incluso incompatible con el nuevo régimen social. La existencia de clases se debe a la división del trabajo, y esta última, bajo su forma actual desaparecerá enteramente, ya que, para elevar la producción industrial y agrícola al mencionado nivel no bastan sólo los medios auxiliares mecánicos y químicos. Es preciso desarrollar correlativamente las aptitudes de los hombres que emplean estos medios. Al igual que en el siglo pasado, cuando los campesinos y los obreros de las manufacturas, tras de ser incorporados a la gran industria, modificaron todo su régimen de vida y se volvieron completamente otros, la dirección colectiva de la producción por toda la sociedad y el nuevo progreso de dicha producción que resultara de ello necesitarán hombres nuevos y los formarán. La gestión colectiva de la producción no puede correr a cargo de los hombres tales como lo son hoy, hombres que dependen cada cual de una rama determinada de la producción, están aferrados a ella, son explotados por ella, desarrollan nada más que un aspecto de sus aptitudes a cuenta de todos los otros y sólo conocen [95] una rama o parte de alguna rama de toda la producción. La industria de nuestros días está ya cada vez menos en condiciones de emplear tales hombres. La industria que funciona de modo planificado merced al esfuerzo común de toda la sociedad presupone con más motivo hombres con aptitudes desarrolladas universalmente, hombres capaces de orientarse en todo el sistema de la producción. Por consiguiente, desaparecerá del todo la división del trabajo, minada ya en la actualidad por la máquina, la división que hace que uno sea campesino, otro, zapatero, un tercero, obrero fabril, y un cuarto, especulador de la bolsa. La educación dará a los jóvenes la posibilidad de asimilar rápidamente en la práctica todo el sistema de producción y les permitirá pasar sucesivamente de una rama de la producción a otra, según sean las necesidades de la sociedad o sus propias inclinaciones. Por consiguiente, la educación los liberará de ese carácter unilateral que la división actual del trabajo impone a cada individuo. Así, la sociedad organizada sobre bases comunistas dará a sus miembros la posibilidad de emplear en todos los aspectos sus facultades desarrolladas universalmente. Pero, con ello desaparecerán inevitablemente las diversas clases. Por tanto, de una parte, la sociedad organizada sobre bases comunistas es incompatible con la existencia de clases y, de la otra, la propia construcción de esa sociedad brinda los medios para suprimir las diferencias de clase.

De ahí se desprende que ha de desaparecer igualmente la oposición entre la ciudad y el campo. Unos mismos hombres se dedicarán al trabajo agrícola y al industrial, en lugar de dejar que lo hagan dos clases diferentes. Esto es una condición necesaria de la asociación comunista y por razones muy materiales. La dispersión de la población rural dedicada a la agricultura, a la par con la concentración de la población industrial en las grandes ciudades, corresponde sólo a una etapa todavía inferior de desarrollo de la agricultura y la industria y es un obstáculo para el progreso, cosa que se hace ya sentir con mucha fuerza.

La asociación general de todos los miembros de la sociedad al objeto de utilizar colectiva y racionalmente las fuerzas productivas; el fomento de la producción en proporciones suficientes para cubrir las necesidades de todos; la liquidación del estado de cosas en el que las necesidades de unos se satisfacen a costa de otros; la supresión completa de las clases y del antagonismo entre ellas; el desarrollo universal de las facultades de todos los miembros de la sociedad merced a la eliminación de la anterior división del trabajo, mediante la educación industrial, merced al cambio de actividad, a la participación de todos en el usufructo de los bienes creados por todos y, finalmente, mediante la fusión de la ciudad [96] con el campo serán los principales resultados de la supresión de la propiedad privada.

XXI. ¿Qué influencia ejercerá el régimen social comunista en la familia?

Las relaciones entre los sexos tendrán un carácter puramente privado, perteneciente sólo a las personas que toman parte en ellas, sin el menor motivo para la ingerencia de la sociedad. Eso es posible merced a la supresión de la propiedad privada y a la educación de los niños por la sociedad, con lo cual se destruyen las dos bases del matrimonio actual ligadas a la propiedad privada: la dependencia de la mujer respecto del hombre y la dependencia de los hijos respecto de los padres. En ello reside, precisamente, la respuesta a los alaridos altamente moralistas de los burguesotes con motivo de la comunidad de las mujeres, que, según éstos, quieren implantar los comunistas. La comunidad de las mujeres es un fenómeno que pertenece enteramente a la sociedad burguesa y existe hoy plenamente bajo la forma de prostitución. Pero, la prostitución descansa en la propiedad privada y desaparecerá junto con ella. Por consiguiente, la organización comunista, en lugar de implantar la comunidad de las mujeres, la suprimirá.

XXII. ¿Cuál será la actitud de la organización comunista hacia las nacionalidades existentes?

- Queda [3].

XXIII. ¿Cuál será su actitud hacia las religiones existentes?

- Queda.

XXIV. ¿Cuál es la diferencia entre los comunistas y los socialistas?

Los llamados socialistas se dividen en tres categorías.

La primera consta de partidarios de la sociedad feudal y patriarcal, que ha sido destruida y sigue siéndolo a diario por la gran industria, el comercio mundial y la sociedad burguesa creada por ambos. Esta categoría saca de los males de la sociedad moderna la conclusión de que hay que restablecer la sociedad feudal y patriarcal, ya que estaba libre de estos males. Todas sus propuestas persiguen, directa o indirectamente, este objetivo. Los comunistas lucharán siempre enérgicamente contra esa categoría de socialistas reaccionarios, pese a su fingida compasión de la miseria del proletariado y las amargas lágrimas que vierten con tal motivo, puesto que estos socialistas:

1) se proponen un objetivo absolutamente imposible;

2) se esfuerzan por restablecer la dominación de la aristocracia, los maestros de gremio y los propietarios de manufacturas, con su séquito de monarcas absolutos o feudales, funcionarios, soldados y curas, una sociedad que, cierto, estaría libre de los vicios de [97] la sociedad actual, pero, en cambio, acarrearía, cuando menos, otros tantos males y, además, no ofrecería la menor perspectiva de liberación, con ayuda de la organización comunista, de los obreros oprimidos;

3) muestran sus verdaderos sentimientos cada vez que el proletariado se hace revolucionario y comunista: se alían inmediatamente a la burguesía contra los proletarios.

La segunda categoría consta de partidarios de la sociedad actual, a los que los males necesariamente provocados por ésta inspiran temores en cuanto a la existencia de la misma. Ellos quieren, por consiguiente, conservar la sociedad actual, pero suprimir los males ligados a ella. A tal objeto, unos proponen medidas de simple beneficencia; otros, grandiosos planes de reformas que, so pretexto de reorganización de la sociedad, se plantean el mantenimiento de las bases de la sociedad actual y, con ello, la propia sociedad actual. Los comunistas deberán igualmente combatir con energía contra estos socialistas burgueses, puesto que éstos trabajan para los enemigos de los comunistas y defienden la sociedad que los comunistas quieren destruir.

Finalmente, la tercera categoría consta de socialistas democráticos. Al seguir el mismo camino que los comunistas, se proponen llevar a cabo una parte de las medidas señaladas en la pregunta... [*], pero no como medidas de transición al comunismo, sino como un medio suficiente para acabar con la miseria y los males de la sociedad actual. Estos socialistas democráticos son proletarios que no ven todavía con bastante claridad las condiciones de su liberación, o representantes de la pequeña burguesía, es decir, de la clase que, hasta la conquista de la democracia y la aplicación de las medidas socialistas dimanantes de ésta, tiene en muchos aspectos los mismos intereses que los proletarios. Por eso, los comunistas se entenderán con esos socialistas democráticos en los momentos de acción y deben, en general, atenerse en esas ocasiones y en lo posible a una política común con ellos, siempre que estos socialistas no se pongan al servicio de la burguesía dominante y no ataquen a los comunistas. Por supuesto, estas acciones comunes no excluyen la discusión de las divergencias que existen entre ellos y los comunistas.

XXV. ¿Cuál es la actitud de los comunistas hacia los demás partidos políticos de nuestra época?

Esta actitud es distinta en los diferentes países. En Inglaterra, Francia y Bélgica, en las que domina la burguesía, los comunistas todavía tienen intereses comunes con diversos partidos democráticos, [98] con la particularidad de que esta comunidad de intereses es tanto mayor cuanto más los demócratas se acercan a los objetivos de los comunistas en las medidas socialistas que los demócratas defienden ahora en todas partes, es decir, cuanto más clara y explícitamente defienden los intereses del proletariado y cuanto más se apoyan en el proletariado. En Inglaterra, por ejemplo, los cartistas [4], que constan de obreros, se aproximan inconmensurablemente más a los comunistas que los pequeñoburgueses democráticos o los llamados radicales.

En Norteamérica, donde ha sido proclamada la Constitución democrática, los comunistas deberán apoyar al partido que quiere encaminar esta Constitución contra la burguesía y utilizarla en beneficio del proletariado, es decir, al partido de la reforma agraria nacional.

En Suiza, los radicales, aunque constituyen todavía un partido de composición muy heterogénea, son, no obstante, los únicos con los que los comunistas pueden concertar acuerdos, y entre estos radicales los más progresistas son los de Vand y los de Ginebra.

Finalmente, en Alemania está todavía por delante la lucha decisiva entre la burguesía y la monarquía absoluta. Pero, como los comunistas no pueden contar con una lucha decisiva con la burguesía antes de que ésta llegue al poder, les conviene a los comunistas ayudarle a que conquiste lo más pronto posible la dominación, a fin de derrocarla, a su vez, lo más pronto posible. Por tanto, en la lucha de la burguesía liberal contra los gobiernos, los comunistas deben estar siempre del lado de la primera, precaviéndose, no obstante, contra el autoengaño en que incurre la burguesía y sin fiarse en las aseveraciones seductoras de ésta acerca de las benéficas consecuencias que, según ella, traerá al proletariado la victoria de la burguesía. Las únicas ventajas que la victoria de la burguesía brindará a los comunistas serán: 1) diversas concesiones que aliviarán a los comunistas la defensa, la discusión y la propagación de sus principios y, por tanto, aliviarán la cohesión del proletariado en una clase organizada, estrechamente unida y dispuesta a la lucha, y 2) la seguridad de que el día en que caigan los gobiernos absolutistas, llegará la hora de la lucha entre los burgueses y los proletarios. A partir de ese día, la política del partido de los comunistas será aquí la misma que en los países donde domina ya la burguesía.

Escrito por F. Engels.


NOTAS

[1]

36. El trabajo "Principios del comunismo" es un proyecto de programa de la Liga de los Comunistas. Lo escribió Engels en París por encargo del comité comarcal de la Liga. Como lo tenía por proyecto previo, Engels, en la carta a Marx del 23 al 24 de noviembre de 1847, propone renunciar a la forma de catecismo y redactar un programa de la Liga de los Comunistas en forma de "Manifiesto Comunista". En el segundo congreso de la Liga de los Comunistas (29 de noviembre-8 de diciembre), las opiniones de Marx y Engels fueron aprobadas por completo; se les dio el encargo de redactar el programa de la Liga, que fue el "Manifiesto del Partido Comunista". Al escribirlo, los fundadores del marxismo utilizaron una serie de tesis expuestas en los "Principios del comunismo".

En la obra "Principios del comunismo" Engels fundamentó teóricamente algunos principios programáticos y tácticos muy importantes del partido proletario.- 82

[*] Aquí Engels deja en blanco el manuscrito para redactar luego la respuesta a la pregunta IX. (N. de la Edit.)

[2] 14. Esta deducción sobre la posibilidad de la victoria de la revolución proletaria sólo en el caso de que se hiciera simultáneamente en los países capitalistas adelantados y, por consiguiente, de la imposibilidad del triunfo de la revolución en un solo país, y que obtuvo la forma más acabada en el trabajo de Engels "Principios del comunismo" (1847) (véase el presente tomo, pág. 82) era acertada para el período del capitalismo pre monopolista. Lenin, partiendo de la ley, que él descubrió, del desarrollo económico y político desigual del capitalismo en la época del imperialismo, llegó a la nueva conclusión de que era posible la victoria de la revolución socialista primero en varios países o incluso en uno solo, tomado por separado, y de que era imposible la victoria simultánea de la revolución en todos los países o en la mayoría de ellos. La fórmula de esta nueva deducción se dio por vez primera en el artículo de Lenin "La consigna de los Estados Unidos de Europa" (1915).— 34, 93, 277.

[3] 37. En el manuscrito, en lugar de respuesta a la pregunta 22, así como a la siguiente, la 23, figura la palabra «queda». Por lo visto, estima que la respuesta debía quedar en la forma que estaba expuesta en uno de los proyectos previos, que no nos han llegado, del programa de la Liga de los Comunistas.- 96

[*] En el manuscrito está en blanco ese lugar; trátase de la pregunta XVIII. (N. de la Edit.)

[4] 38. Recibieron la denominación de cartistas los participantes en el movimiento obrero de Gran Bretaña entre los años 30 y mediados de los 50 del siglo XIX debido a la grave situación económica y la falta de derechos políticos. Este movimiento transcurrió bajo la consigna de la lucha por la aprobación de la Carta del Pueblo que contenía las reivindicaciones de sufragio universal y varias condiciones que garantizaban este derecho a los obreros. Según la definición de Lenin, el cartismo fue «el primer movimiento proletario y revolucionario amplio, verdaderamente de masas y políticamente formado».- 98

 

LA BIBLIA CRUEL SEGÚN SARAMAGO

LA BIBLIA CRUEL SEGÚN SARAMAGO

Por: Mario de Queiroz

LISBOA, 22 oct (IPS) - Tras una tregua de casi dos décadas, el escritor portugués José Saramago vuelve a la carga contra la Iglesia Católica. Esta vez su blanco es la Biblia, que describe como "un manual de malas costumbres, un catálogo de crueldad y de lo peor de la naturaleza humana".

 

"Sobre el libro sagrado, yo suelo decir: lee la Biblia y así pierdes la fe", aseveró el escritor, ganador del premio Nobel de Literatura en 1998, la única ocasión en que la Academia Sueca ha concedido el galardón a un autor de lengua portuguesa.

En un encuentro con la prensa, el escritor reiteró los conceptos vertidos el domingo en la localidad septentrional de Penafiel, durante el lanzamiento de "Caín", su último libro en el que cuenta la historia del primogénito de Adán y Eva en tono irónico y jocoso.

Según Saramago, no existe nada de divino en el llamado libro sagrado y, si bien "Caín" provoca problemas en la jerarquía eclesiástica, no será así entre los católicos que "no la leen".

Para ser escrita se "necesitó 1.000 años, decenas de generaciones, siempre bajo el signo del dominio de un Dios cruel, rencoroso, vengativo, envidioso e insoportable" , sostuvo el Nobel, que por ese motivo recomendó "no confiar en el Dios de la Biblia".

Garantizó que no tiene cuentas para ajustar con Dios, porque "el bien y el mal están en la cabeza del hombre" y acto seguido reafirmó su profunda convicción de que "el cerebro humano es un gran creador de absurdos y Dios es el más grande de ellos".

Estas declaraciones del escritor fueron fustigadas por la jerarquía católica, en especial cuando afirmó que "sin la Biblia seríamos otras personas, probablemente mejores" y confesó no entender "como la Biblia se convirtió en guía espiritual si está llena de horrores, incestos, traiciones y carnicerías".

"No ando detrás de polémicas, pero tengo algunas convicciones y digo ciertas cosas. Nada de esto es gratuito: Caín es una compañía mía hace muchos años, respondió Saramago al ser consultado por IPS.

Escribir este libro "para mí fue un ejercicio de libertad", afirmó el polémico y "provocador" literato, que a sus 86 años conserva intacta su rebeldía, la misma que demostró cuando ingresó al Partido Comunista en 1969, en tiempos de clandestinidad decretada por la dictadura corporativista que imperó en Portugal entre 1926 y 1974.

Entre sus "provocaciones" se cuentan la furia de Israel cuando comparó la situación en Palestina con el campo de concentración nazi de Auschwitz, en Polonia, y la irritación del primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, al que describió como "un virus que puede ser la muerte moral del país de (Giuseppe) Verdi y acabe destrozando el corazón de una de las más ricas culturas europeas"..

Asimismo, entre las "provocaciones" se cuentan la crítica al Papa, al afirmar que "Ratzinger (Benedicto XVI) tiene la desfachatez de invocar a Dios para reforzar su neo-medievalismo universal", su distanciamiento de los comunistas respecto de Cuba y su opinión que tarde o temprano Portugal se fundirá con España y ambos países pasarán a llamarse Iberia.

El libro, de 181 páginas escritas en cuatro meses, es, según el propio Saramago, "una insurrección, un exhorto a que todos se animen a buscar lo que está al otro lado de las cosas", que pretende conducir a los lectores a la reflexión porque "somos manipulados todos los días".

"Tenemos que luchar contra eso", apuntó el autor de esta obra en venta desde el lunes y con edición simultánea en portugués, castellano y catalán.

El texto también dispara dardos sutiles a temas contemporáneos, tales como la crisis económico-financiera global en curso y su efecto en la desocupación, los derechos de los homosexuales y lesbianas y la acumulación de riqueza "en nombre del Señor".

En 1991, con la publicación de "El Evangelio según Jesucristo", Saramago entró en conflicto con la Iglesia Católica, apoyada por el gobierno conservador del entonces primer ministro Aníbal Cavaco Silva, hoy presidente de Portugal, quien acabó por vetar la participación del escritor como candidato al Premio Literario Europeo de ese año.

La obra causó la ira de sectores confesionales y conservadores, ya que presentaba una figura más humana de Jesús, como un joven rebelde, e insinuaba una relación íntima con María Magdalena.

En la época, el gobierno fue ampliamente criticado por los sectores democráticos del país y del mundo entero por imponer la censura literaria, algo común durante la dictadura, que perduró hasta 1974, cuando la libertad de expresión fue repuesta por los capitanes izquierditas del ejército que derrocaron al régimen corporativista.

Saramago no escondió su enfado con el gobierno de Cavaco Silva, auto-exilándose desde entonces en la isla canaria de Lanzarote, en la vecina España.

En la actual polémica, que se vaticina lejos de su auge, el portavoz de la Conferencia Episcopal Portuguesa, presbítero Manuel Morujão, afirmó que el escritor montó "una operación de publicidad" para promover las ventas de "Caín", libro que confesó no haber leído porque "no es una de mis prioridades" .

Morujão fustigó los términos con que Saramago se refiere al libro sagrado de cristianos y judíos, "ofendiendo a millones de católicos en todo el mundo" y lamentó que un Premio Nobel use "tonos de ofensa".

A un nivel más alto en la jerarquía, el obispo Manuel Clemente, de Oporto, segunda ciudad del país, pidió al literato que sea "más cuidadoso e informarse mejor" cuando escribe sobre acontecimientos bíblicos y deploró su "ingenuidad sobrecogedora" sobre el libro sagrado de cristianos y judíos.

Saramago replicó confesándose sorprendido con "la frivolidad de los señores de la Iglesia, que no leyeron el libro, pero con insólita rapidez desparramaron opiniones y descalificaciones, tanto de la obra como de su autor".

Sobre el sacerdote Morujão, quien "dijo que la lectura de ‘Caín’ no es una de sus prioridades" , Saramago respondió que "se le agradece la franqueza, pero no deja de ser algo extraño que un portavoz no sepa de lo que está hablando".

"Como falta de seriedad intelectual, no se podría esperar peor", estimó el escritor.

Al mismo tiempo, el Nobel garantiza que no es contra Dios que escribe, "incluso porque él no existe", sino que su postura es contra las religiones, "porque no sirven, ni nunca sirvieron para aproximar a las personas". Para Saramago, "Dios sólo existe en nuestra cabeza, el único lugar donde nos podemos confrontar con esa idea".

La obra recuerda que según el Antiguo Testamento, la primera parte de la versión cristiana de la Biblia, Caín fue el hijo primogénito de Adán y Eva que mató Abel, su hermano menor, en un ataque de celos, tras verificar que Dios mostraba preferencia por él.

"Nada de esto ocurrió, está claro que son mitos inventados por el hombre, tal como Dios, una creación de los hombres. Yo me limito levantar las piedras y mostrar la realidad escondida debajo de éstas", afirmo el laureado.

Saramago admite que "Caín" es un libro escrito "contra toda y cualquier religión", porque a lo largo de la historia, "todas las religiones, sin excepción, hicieron más mal que bien a la humanidad".

La crítica especializada del semanario Visão apunta que el libro es un ejercicio irónico, provocativo e irreverente y que, a pesar del humor de algunos pasajes, Saramago resalta injusticias, crueldades, limitaciones al libre albedrío e incongruencias en la narrativa del Génesis, el primer libro de los que conforman la Biblia.

La obra recoge quejas de Saramago respecto de la Iglesia Católica, recurriendo al artificio de viajes en el tiempo, con un Caín intemporal atravesando paisajes inhóspitos de la isla de Lanzarote y frondosos como los de su aldea natal portuguesa de Azinhaga, asistiendo a momentos de la historia bíblica.

Con el recurso de las memorias que guardan los católicos de sus antepasados, la obra muestra a un Caín que asiste al enfrentamiento lingüístico de la Torre de Babel, a la destrucción de Sodoma y Gomorra, es testigo del Diluvio y el Arca de Noé, de la caída de Jericó para acceder a la Tierra Prometida, de las disputas entre Dios y Satanás y evita la puñalada de Abraham al hijo.

Concluye Saramago: "Sí, el lector leyó bien. El Señor ordenó a Abraham que sacrificase a su propio hijo, como quien pide un vaso de agua si tiene sed, lo que significa que esa era su costumbre, muy arraigada. Lo lógico, lo natural, o lo simplemente humano, sería que Abraham hubiese mandado al Señor a la mierda".

CONDECORACION ACERTADA

CONDECORACION ACERTADA

Por: Oscar Alarcón Delgado

DNEC CGTP

El 25 de Octubre de cada año se celebra el “Día de los Trabajadores en Construcción Civil”, que fue desde muchos décadas atrás como una anhelada reivindicación que apareció como un permiso de una hora por los empleadores para la “celebración”, hasta convertirse en Ley Nº  24324 del 31.10.1985 como día no laborable, con goce de salario sin que afecte el dominical, en reconocimiento y gratitud nacional a dichos abnegados trabajadores.

 

Este año se celebrará como “dios manda”, porque no todo es chamba ni todo es lucha; hay tiempo para todo y el 24 de Octubre en el Centro Recreacional CONAFOVICER de Ate será un desborde de energías y adrenalina en una fiesta espectacular.

 

Pero lo que más me parece apreciable en esta oportunidad es la condecoración con la “Orden Pedro Huilca”, (creado por Resolución Ministerial Nº 265-2004-TR del 12.10.04) en el acto central del 22 de octubre, por ser justa y merecedora a dos hombres que entregaron su juventud y madurez a la causa de los obreros del andamio, que iniciaron y le dieron continuidad a la gloriosa y poderosa (modestias aparte) Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú, base impulsora de la reconstitución de la CGTP.

 

Esos personajes son: Rolando Guevara Bendezú y Manuel Díaz Salazar, el primero supo dirigir la flamante FTCCP en 1959 en pleno deslinde y distanciamiento del sindicalismo amarillo de CTP para tomar el cauce mariateguista, de la acertada dirección clasista de la lucha sindical. El segundo le correspondió participar activamente en el CDUS y reconstitución de la CGTP sobre la fortaleza de la FTCCP y crear al mismo tiempo a la FLEMACON, la Federación Latinoamericana de los Trabajadores de la Construcción y dar nacimiento a CONAFOVICER.

 

Rolando Guevara a sus años de edad es hoy un recio y lúcido octogenario que inspira respeto y confianza para escuchar sus historias y experiencias, de los tiempos “vividos” en duras lides contra los patrones y los esquiroles del sindicalismo aprista.

 

Manuel Díaz, es un curtido luchador, forjado igualmente entre una pléyade de combativos y consecuentes dirigentes y activistas como  Isidoro Gamarra, Alberto Ramírez, Arsenio Jara, entre otros. Sub secretario general de la reconstituida CGTP.

 

Ambos ostentan la virtud de ser leales a la ideología del proletariado, ambos abrazaron las enseñanzas de Mariátegui y fueron al mismo tiempo disciplinados militantes del Partido Comunista Peruano, por cuyo motivo fueron perseguidos, enjuiciados y hasta huéspedes de las cárceles, como dice Manuel “por accidentes de trabajo”. Son dos vidas paralelas ejemplares, de una misma causa.

 

Por eso hago pública mi alegría por la acertada elección de los personajes.

PERÚ OTORGARÁ 17 CONCESIONES PETROLERAS EN TERRITORIOS INDÍGENAS

PERÚ OTORGARÁ 17 CONCESIONES PETROLERAS EN TERRITORIOS INDÍGENAS

 

Perú prepara la entrega de 17 concesiones petroleras en su región amazónica, previa consulta con los pueblos indígenas que puedan verse afectados pero sin que eso les otorgue derecho a veto, informó Daniel Saba, presidente de la estatal Perupetro.

 "Se busca darles la información correcta y recoger sus opiniones, pero eso no les da derecho a veto", remarcó el responsable de la empresa encargada de promover la inversión en exploración y explotación de hidrocarburos, durante una reunión este miércoles con la prensa extranjera.

 

Saba aclaró que las consultas con los indígenas "no impedirán al Estado ejercer su dominio sobre los recursos naturales".

 

El tema de la explotación de recursos en sus territorios es muy sensible para los pueblos indígenas -especialmente los amazónicos- que piden ser consultados y participar de la riqueza.

Una protesta sobre el tema en junio pasado en la nororiental ciudad de Bagua se saldó con 9 indígenas y 24 policías muertos.

 

Según Saba, 10 de las concesiones a entregarse a diversas empresas extranjeras estarán listas en enero próximo, y las otras siete en los siguientes meses.

Con las concesiones en preparación Perú espera llegar a una producción de 400.000 barrilles diarios de petróleo en 2015, subrayó.

 

La consulta previa con las poblaciones nativas que se sienten vulneradas por actividades extractivas se realiza en cumplimiento del convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), dijo.

 

La OIT recordó en junio pasado "la obligación del gobierno de establecer mecanismos apropiados y efectivos para la consulta de los pueblos indígenas y su participación, que es piedra clave del Convenio" sobre Pueblos Indígenas y Tribales, ratificado por Perú en 1994.

 

Saba refirió que en caso de que haya oposición de poblaciones indígenas "no se entra a la fuerza" y se continúa con un proceso de diálogo en busca de disuadirlos.

 

"Actualmente tenemos relaciones buenas con los indígenas", dijo, aunque reconoció que en algunas zonas del país hay oposición al ingreso de las petroleras debido, según dijo, a una información errada que se da a los nativos de parte de las organizaciones no gubernamentales (ONG).

 

Saba negó ser un defensor de las empresas petroleras y aseguró que esas firmas están "reguladas de manera eficiente" para no causar daños medioambientales, a la vez que acusó a los nativos que rechazan la extracción de hidrocarburos de ser "gente con un nivel de información muy baja".

 

Admitió que el mayor gremio indígena de Perú, la Asociación Interétnica de la Selva Peruana (Aidesep), tiene una demanda ante el Tribunal Constitucional (TC) contra la petrolera Perenco, que explora en el norte de Perú, cerca de la frontera con Ecuador.

 

"Si el TC falla a favor de Aidesep sería un problema serio para el país", advirtió Saba al anotar que no hay grupos de indígenas en esa zona, tal como lo asegura el gremio indígena.

Agence France-Presse - 21.10.2009 19:48

 

SE CALIENTAN LOS SOCAVONES

Oscar Alarcón Delgado

DNEC  CGTP

Una huelga de 48 horas de duración (19-20.10.09) ha sido la alerta en campanas de bronce sobre lo que se viene en este importante sector laboral, que se ha convertido en  estratégico de la economía nacional que más puntos le dado al PBI.

Pero es en este sector donde se nota con más claridad no solo la lucha de clases, sino la alianza de los dueños de las minas y el gobierno. Alan García actúa como relacionista público de las empresas mineras, como “marketero” del capital transnacional que busca, el oro, la plata, el cobre, el zinc y todo mineral de las entrañas de nuestro territorio.

Y como es verdad, el capital no crece por arte de magia, sino por la participación de cerca de cien mil trabajadores en el sector que generan la riqueza, con cuya plusvalía aumentan sus arcas los empresarios transnacionales y los que se cobijan en la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía; en cambio los trabajadores no sólo están castigados por las carestías que alcanzan a todos los peruanos  sino que les niegan derechos a una vida digna.

No existen escalas salariales para el sector, lo que pone en desventaja a los trabajadores sujetos al libre mercado, en medio de una variedad de modalidades de contratación para burlar derechos laborales y  tributarios. El Gobierno aprista cuya doctrina auroral solía reivindicar a “los trabajadores manuales e intelectuales” es hoy consecuente con la profundización del modelo económico, político y social heredado de Fujimori. No le devuelve a los trabajadores mineros la negociación colectiva por rama de actividad así como tampoco la jubilación, de acuerdo a la particular naturaleza del trabajo así como tampoco atienden las mejoras laborales y la participación en las utilidades. La huelga ha sido declarada improcedente o ilegal. ¡Qué novedad!

 Recuerdo una canción de los años setenta  que se entonaba más o menos así: “los señores de la mina, / se han comprado una romana /para pesar el dinero que a los obreros /les roban todas las semanas…”. No ha cambiado nada, salvo en mayor explotación de nuestros minerales y  mayor explotación de los trabajadores, a pesar de supuestas bondades que se anuncian en los spots publicitarios como parte de la denominada responsabilidad social.

Desde que tengo uso de razón escucho sobre  la necesidad de la inversión del capital, pero conozco varios lugares como Cerro de Pasco, La Oroya, Moquegua y otros  enclaves mineros y la situación no es para alegrarse. Los pueblos protestan porque las mineras contaminan sus aguas y medio ambiente y algún día cuando estas se retiren quedarán en la extrema pobreza. Decía un campesino que es mejor que no hubieran empezado. ¿Dónde está el cuento de la felicidad? Lo sabe Alan García, el que pasa el sobrero limosneando para sus programas sociales. Los trabajadores tienen derecho al bienestar, y por eso es la protesta justa que empieza a calentar los socavones a  través de la gloriosa Federación Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos  y Siderúrgicos del Perú.  

CONFERENCIA INTERNACIONAL DE LA JUVENTUD SINDICALISTA

CONFERENCIA INTERNACIONAL DE LA JUVENTUD SINDICALISTA

Lima-Perú, 18-20 noviembre, 2009

Reunidos en la ciudad de Atenas- Grecia, los integrantes del Comité Preparativo de la  Primera Conferencia Internacional de la Juventud  Sindicalista, nos dirigimos a los/as jóvenes sindicalistas  de América, África, Europa, Asia, Europa y Medio Oriente, y los convocamos a participar en los debates y propuestas sobre los principales problemas que enfrentan hoy en día la juventud trabajadora en la Conferencia Internacional de los Jóvenes Sindicalistas a realizarse en Lima- Perú, los días  del 18 al 20 del  Noviembre 2009.

 Considerando que el sistema capitalista se ha corroído en sus propias crisis, a los  jóvenes trabajadores hombres y mujeres sólo nos ofrece un futuro  sombrío.

-          Los jóvenes somos uno de los sectores más explotados de la clase obrera, con peores condiciones laborales y bajos salarios.

-          El sistema capitalista sólo nos ofrece precariedad,  más desempleo en todos los continentes a pesar de que la revolución tecnológica ha dado grandes saltos y  las corporaciones transnacionales  han acumulado ingentes ganancias a costa de la sobre explotación y saqueo a los pueblos.

-          El sistema capitalista y los gobiernos serviles son tan crueles que prefieren  suministrar sumas millonarias con dinero de los contribuyentes para salvar a  banqueros corruptos, pero no dan un centavo para salvar a los millones de trabajadores que perdieron sus empleos.

-          A los jóvenes trabajadores se nos impide sistemáticamente  a  afiliarnos a sindicatos, debido a los contratos temporales y soportar la angustia de no ser recontratados, en su intento de confiscar nuestra dignidad y neutralizarnos.

-          El sistema capitalista  utiliza a los jóvenes para que los gobiernos  envíen como carne  de cañón a las guerras imperialistas.

-          Es hora de que los jóvenes trabajadores hagamos sentir nuestra voz; NO MÁS GUERRAS NI CARRERA ARMAMENTISTA, SÍ A LA INVERSIÓN PÚBLICA PRODUCTIVA PARA GENERAR EMPLEO.

-          Es hora de que los jóvenes trabajadores luchemos por una educación y una sanidad públicas y gratuitas.

-          Es hora de que los jóvenes trabajadores luchemos por la defensa de los recursos naturales de nuestros países explotados por el imperialismo.

-          Es hora de que los jóvenes trabajadores luchemos por los derechos de los inmigrantes y por la mejora de las condiciones laborales en nuestro propio país.

-          Los EE.UU. y la Unión Europea responden con muros y medidas vergonzosas contra los jóvenes inmigrantes.

-          La mentira y la corrupción es la filosofía del capitalismo neoliberal. Los jóvenes somos la fuerza moral y clasista para contribuir a la construcción de otro mundo con justicia social.

-          Somos la esperanza y el futuro del sindicalismo de lucha bajo los principios de Clase para transformar la sociedad.

-          Frente a la política destructiva del sistema capitalista respondamos con el rearme ideológico  para derrotarla.

 UNAMOS NUESTRAS FUERZAS Y VOLUNTADES PARA QUE NUESTROS OBJETIVOS Y SUEÑOS SE  HAGAN REALIDAD EN UN NUEVO MUNDO EN EL QUE LO PRIORITARIO SEAN LOS SERES HUMANOS CON INVERSIONES PÚBLICAS PRODUCTIVAS PARA GENERAR EMPLEO ESTABLE Y SALARIOS DIGNOS PARA LOS JÓVENES HOMBRES Y MUJERES.

 PARA QUE LAS RIQUEZAS Y RECURSOS DEL PLANETA SEAN PUESTOS AL SERVICIOS DE LA HUMANIDAD Y NO AL SERVICIO DE UN PEQUEÑO GRUPO (CORPORACIONES TRANSNACIONALES).

 LOS JÓVENES LUCHAMOS POR UNA NUEVA FORMA DE DESARROLLO PORQUE EL FUTURO DE LAS NUEVAS GENERACIONES NO ES EL CAPITALISMO SINO LA ABOLICIÓN DE LA EXPLOTACIÓN DEL HOMBRE POR EL HOMBRE.

 EXPRESAMOS FELICITACIONES A LA CONFEDERACIÓN GENERAL DE TRABAJADORES DEL PERÚ (CGTP) Y A LA FEDERACIÓN SINDICAL MUNDIAL (FSM) POR LA INICIATIVA DE ORGANIZAR ESTA CONFERENCIA INTERNACIONAL  DE TRASCENDENTAL IMPORTANCIA.

 LOS ESPERAMOS EN LIMA –PERÚ LOS DÍAS 18 AL 20 DE NOVIEMBRE DEL PRESENTE AÑO. LOS DELEGADOS INTERNACIONALES DEBEN ESTAR EN LIMA EL 17 DE NOVIEMBRE.

 Atenas- Grecia 16 de Octubre del 2009

MIEMBROS DEL COMITÉ  PREPARATIVO:

GUSTAVO MINAYA                                       Ullah AZAM SYED ZIA

CGTP-PERU                                            APFUTU-PAKISTAN

ABDULL KAREEM MOTAJO                          GEORGE Xarvalias

NUATE-NIGERIA                                         PAME - GREECE

Paulo Vinicius Santos da Silva

CTB-BRAZIL 

 

SOLIDARIDAD INTERNACIONAL CON TRABAJADORES MINEROS DEL PERÚ.

SOLIDARIDAD  INTERNACIONAL CON TRABAJADORES MINEROS  DEL PERÚ.

La  Federación Sindical Mundial (FSM)  valora y  respalda  plenamente las luchas heroicas  desarrolladas por los hermanos mineros del Perú  en defensa de sus derechos, por mejores condiciones laborales, derecho a la participación de utilidades y por la promulgación de la ley de  jubilación para los obreros mineros.

 

Es condenable que  los empresas transnacionales mineras quienes a pesar de  haber obtenido ingentes ganancias por  los bajos salarios, y el método de sub contratas así como por los  precios favorables  de los minerales y  las gollerías otorgadas por el gobierno del Perú; sin embargo se han negado sistemáticamente a  atender  las reclamaciones de los trabajadores  y lo mas lamentable es que el gobierno peruano apoya los abusos de las empresas mineras.

 

Frente a la intrasigencia de las empresas mineras y la complicidad del gobierno; la Federación Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Siderúrgicos del Perú (FNTMMSP) mediante su asamblea nacional han decidido plazo de huelga para la realización de Paro Nacional  por 48 horas para los dias 19 y 20 de Octubre: Sin embargo como ya es tradicional el Ministerio de Trabajo ha respondido con decreto declarando ilegal la huelga, pese a que los convenios de la OIT ampara el derecho a huelga.

 

En consecuencia La Federacion Sindical Mundial –FSM- Expresa plena solidaridad con el Paro nacional de los Trabajadores mineros del Perú conducidos por la FNTMMSP. Asimismo La FSM exige al gobierno del Perú atender las  demandas de los trabajadores mineros expresadas en su Plataforma de Lucha.

 

Atenas- Grecia 19 de Octubre 2009.

 

              EL SECRETARIADO DE LA FSM.