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Por: Oscar Alarcón Delgado

Domingo 5 de junio 4:00 p.m. ¡Flash!, resultado a boca de urna indica que el Presidente del Perú es el Comandante Ollanta Humala. Euforia en todo el país. Caras largas y tristes en el fujimorismo. El conteo rápido de la ONPE confirma la diferencia con Keiko y Ollanta se dirige a la multitud concentrada en la Plaza 2 de Mayo. ¡Ha triunfado el candidato que yo, que nosotros queríamos! Hoy nadie discute su elección a pesar que advertimos desde “Unidad”, estar atentos ante un posible fraude.

Con la satisfacción de la victoria popular, recuerdo similares momentos en la historia que puedo testimoniar: el 9 de octubre y el 24 de junio del General Juan Velasco y el desafío de Izquierda Unida y su elección a la Municipalidad de Lima con Alfonso Barrantes.

Con Ollanta Humala, la esperanza derrotó al miedo y vencimos al fujimorismo dictatorial y corrupto, a la ultraderecha conservadora y antipatriótica, a los patrones de la minería, financiera e industrial que amenazaron con cerrar sus empresas si sus trabajadores votan en el sentido del cambio; perdió el Arzobispo del Opus Dei. Perdió la prensa amarilla, Alan García y compañía. Finalmente derrotamos a los señores del imperio.

Y ahora los de izquierda ¿qué hacemos con tanta alegría?

Primero, esperar con optimismo que Ollanta honre su palabra cumpliendo sus compromisos.

Segundo, desde nuestra independencia política, poner en blanco y negro el carácter del gobierno, lo que se sabrá luego de la composición de su gabinete y su primer mensaje presidencial. Lo que si podemos objetivamente opinar es que teniendo un programa original de coincidencia con la izquierda, parece que está siendo cercado por la derecha liberal, en tanto la ultraderecha y sus voceros quieren convertir al ganador, en un presidente rendido a las condiciones de los perdedores. A éstos parece que se les acabó la vergüenza.

Tercero, institucionalizar la Unidad de Izquierda, hacerla visible de cara a las masas, nutrirse de ellas y actuar con ellas; después de todo estamos en el corazón del movimiento social. Institucionalizar la izquierda debe significar también recoger las experiencias y la creatividad como la de los colectivos de la juventud en la movilización del 26 de mayo contra el fujimorismo.

Cuarto, la izquierda tiene que apropiarse de los valores de la democracia participativa y directa, superar sus debilidades, trabajar con responsabilidad de país y no de capillas. Defender los intereses de los trabajadores y el pueblo en el nuevo curso requiere la presencia vital, revolucionaria de una izquierda renovada y unida. Apuesto por ella, es la mejor garantía para afirmar una gobernabilidad, democrática, popular y progresista.

Publicado en "Unidad" No. 14, Junio 2011, http://issuu.com/unidad-1/docs/interiores-06-11 

CGTP saluda triunfo de Ollanta Humala: http://www.cgtp.org.pe/index.php?option=com_content&view=article&id=365:cgtp-saluda-triunfo-de-ollanta-humala&catid=32:nacionales