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Por: Oscar Alarcón Delgado

Miles de trabajadores de construcción civil liderados por su gloriosa e histórica FTCCP, se volcarán a las calles en todo el país, el 17.11.10, en señal de protesta frente a las pretensiones de algunos magistrados del Tribunal Constitucional (Mesía Ramírez, Beaumont Callirgos y Eto Cruz) que ordenaron admitir la demanda de amparo de un empresaurio de Chiclayo (Ortiz Lossio SRL) con el propósito de escaparse de sus obligaciones de pago de salarios y beneficios sociales que garantiza la negociación por rama de actividad a través de lo que en este gremio se conoce como el Pliego Único Nacional de Reclamos (PUNR). Pero además, marcharán demandando la aprobación del proyecto de Ley de la Seguridad y Salud en el Trabajo, y el respeto al fuero sindical y en contra del paralelismo que propicia el gobierno aprista.

Había una vez en nuestro país, un dictador con asesores criminales y ladrones, cuyos nombres no es bueno recordar, que tuvieron como ministro a un tal JJC que derogaron la ley de bolsa de trabajo y mandaron a “negociar” por empresas, lo que significaba el más certero disparo contra el corazón del movimiento sindical peruano. Pero esta gloriosa e histórica FTCCP de Pedro Huilca, de Isidoro Gamarra, entre otros, resistió y luchó por años bajo la consigna ¡El pliego es uno solo y nadie lo divide!, hasta su recuperación ya en democracia.

Participé al igual que miles de compañeros en la lucha por la recuperación del PUNR pero lo que me satisface recordar es la tarea de organizar y conducir la columna de los sindicatos del sur, previa concentración en Ica, para que en marcha de sacrificio hasta Lima, nos encontráramos con las columnas del norte y centro del país en el mismo día y hora en la Plaza 2 de Mayo donde está la sede de la CGTP.

Nos jugamos el pellejo en la lucha contra el dictador hoy preso y con una hija de candidata a la presidencia de la República; aspiramos en volúmenes superlativos el humo de las bombas lacrimógenas, nunca lloramos tanto como en la dictadura, pero nunca dejamos de ser tan fuertes y tercos en la lucha contra la banda del nipón cobarde. Los obreros de construcción ingresaron a Palacio le tocaron las posaderas al chino.

Pude ver la entereza de mis compañeros que conformamos la brigada que nos correspondió pegar afiches en la carretera central, quienes pusieron sus pechos en los cañones de las armas de fuego  con los que nos apuntaba el pelotón policial. Como te recuerdo negro, amigo y camarada Alberto Ramírez, compa Huando, “Alpacino” (hoy predicador de la “palabra de dios” y de los derechos laborales), pues fuimos emboscados y apresados en Ate junto a Rubén Olivares y hasta el taxista que nos hizo la carrera para el desplazamiento. Anecdóticos recuerdos cuando estuvimos en “Seguridad del Estado” como la resistencia de Huando y Alpacino a ser liberados el sábado a medio día por gestiones de Mario Huamán y más de ciento cincuenta compañeros que gritaban ¡Detenidos, libertad!; porque no tenían ni un puto cobre para llevar a casa, a la familia el fin de semana.

Igualmente participé una semana en la Huelga de Hambre, frente a Palacio de Gobierno, ya en el régimen de transición democrática de Valentín Paniagua hasta que años más, ya con el régimen toledista recuperamos el PUNR. He pretendido narrar mi modesta contribución a la defensa y recuperación del PUNR para reafirmar mi compromiso y convicción con la causa del sindicalismo clasista de construcción civil y la CGTP.

Ahora el Tribunal Constitucional que emitió institucionalmente once sentencias a favor de la negociación colectiva por rama y tres sentencias de la Corte Suprema de la República que reiteran tal decisión. Sus nuevos magistrados pretenden, de manera inexplicable, ir en contra esa legislación consumada favorablemente a los hombres del andamio e iniciar el camino de retroceso, al látigo patronal para eliminar derechos laborales y precarizar el empleo con más accidentes fatales en la construcción.

Por lo menos, la dirección oficial de CAPECO no piensa lo mismo, aunque no hay que confiar; siempre los desvaríos de los magistrados serán favorables a los intereses de la clase empresarial, a cuyo servicio se encuentra el gobierno actual. En consecuencia, daremos la batalla y para que no vuelva a suceder esta declaratoria de guerra contra los trabajadores, animamos la formación de un gran frente político y social para alcanzar un gobierno popular el 2011. Yo participo mañana en la marcha junto a los hombres y mujeres de la construcción en la selva caliente, en Tarapoto, Región San Martín.